viernes, 30 de julio de 2010

Aprendámosle a Sebastián

Soy Sebastián y voy a enseñarles
a protejer el medio ambiental,
aunque niño, deseo hablarles
de algo que veo que no es trivial:

Los manantiales hay que cuidarlos,
son majestuosos en su bondad,
brotan de aguas que en subterráneos
van circulando por un lugar.

Ama los musgos, todas las plantas,
proteje siempre lo forestal,
los ríos nacen en partes altas
y corren limpios buscando el mar.

Nacen las flores de hermosas gamas
porque la planta tiene humedad,
las aves posan sobre las ramas
de un frondoso árbol, para habitar.

Es necesario tomar conciencia
para asumir responsabilidad,
ante la inmensa naturaleza
que como va pronto acabará.

Grave está el Mundo, su fín se acerca,
los polos van a descongelar,
en el espacio hay impurezas
porque el smog allá fue a llegar.

Tratemos siempre con entereza
manejar bien el medio ambiental,
tanta basura que no interesa
buscar la forma de eliminar.

No solamente es el gobierno
el que resuelva la situación,
nosotros mismos pongamos freno
buscando pronto una solución.

Si separamos (o reciclamos)
toda basura, como ha de ser,
vamos ganándole de antemano
a los desastres que va a traer.

Se acabarán las mejores cosas
y un gran desierto será después
este planeta que nos acosa
con sus dolencias, hay que prever.

Nuestros océanos tan preciosos
que en vez de uno hay más de dos,
es el regalo maravilloso
de un ser supremo que nos los dio.

Los indios cuidan mucho el ambiente
para que el mundo sea mejor.
Hemos tenido la fauna siempre,
y está en peligro la creación.

Si vas de campo lleva una bolsa
donde basura puedas echar,
los desperdicios en ella embolsa
poniendo nota bien ejemplar.

Es muy sencilla la comidilla
que siempre se usa hacia los demás,
así, que atiende bien tus cosillas
y no te pillen obrando mal.

El sol afecta con inclemencia
y el aire impuro afecta más,
y no podemos decir: "Paciencia",
hay que gritar: ¡NO MAS BASURAL!.

Tratemos bien la naturaleza
sino muy pronto se va acabar,
y en el futuro solo tristezas
encontraremos en el lugar.

Nada en ganancia nos va dejando
el indecoro y la desunión,
creo que es bueno ir enseñando
a los chiquillos la buena acción.

Ya me despido y de antemano
les doy las gracias por la atención.
Estoy seguro que los humanos
corregiremos nuestra actuación.

LA FUMIGADA



A una zancuda
flaca y picuda
la fumigaron
y se cayó.
Pegó un gritito
pidiendo ayuda
y un zancudo
la alzó y voló.

La sacó en brazos
y en su regazo
con gran ternura
la examinó.
La zancudita
le dió un abrazo
y simplemente
desfalleció.

El zancudito
pacientemente
a su paciente
zancuda ojeó.
Y muy sonriente
dijo elocuente:
"Por tanto susto
se desmayó".

Tenía volteados
sus bellos ojos
y el zancudito
se entristeció.
En un rincón
la puso en reposo
y nuevamente
su vuelo alzó.

Voló de prisa
en hora precisa
y al gato angora
dormido vio.
Le buscó el cuello
y con gran pericia
clavó su aguja
y le succionó.

El pobre gato
torció la jeta
cuando el mosquito
el cuello picó.
Siguió tranquilo
haciendo la siesta
porque al picarlo
lo anestesió.

Pensó inyectarle
el precioso suero
a la zancuda,
del animal.
Y era seguro,
pues no era juego
que la zancuda
iba a reaccionar.

Bien rapidito
y barrigón
a la zancuda
volvió y buscó.
La zancudita
a la inyección,
pegando un brinco
muerta quedó.

Se marchó triste,
mas nuevamente
a la zancuda
quiso mirar.
No se dio cuenta
y de repente
lo fumigaron
y no supo más.

Volteó de lado
planeando el vuelo
y suavemente
aterrizó.
La fumigada
lo llevó al suelo,
y en un segundo
el zancudo murió.

Así termina
sin mucha altura
este cuentico
para enseñar:
Que a los zancudos
y a las zancudas,
moscos y bichos,
hay que acabar.

La cajita de recuerdos

Nicolasito entró un día
con disimulo a rebuscar
en la pieza en que había
muchos corotos para jugar.

En una caja cerrada al tiempo
Nicolás empezó a buscar.
El abuelo llegó, y atento
lo fue observando en su trajinar.

Colocándolo en su regazo,
al pequeñín con amor le habló.
Le dijo: "¿Ves este largo lazo?.
Con él jugábamos "Saltador".

Sacó una bola y con aliento
le dijo al niño: "¡No creerás!
Esta canica con gran acierto
a un balín logró un día quebrar."

El niño apenas abrió los ojos
como asombrado, y mucho rió.
El abuelo sacando un trozo
de carro viejo así le contó:

"Éste fue un carro muy poderoso:
Hacía rugir duro su motor.
En las carreras dejó dudosos
a los sports, que eran lo mejor".

El niño atento paraba oreja,
y su abuelito lo acomodó.
De aquella caja con gran terneza
sacando un trompo lo acarició.

"¡Fue una sedita! (empezó diciendo).
Con fina piola lo hacía bailar,
y sus colores iba luciendo
con mucha gracia en su girar".

Dándole el trompo a Nicolasito,
y rebujando unos tenis vio:
"Fueron inicios del futbolito,
allá en mis años de campeón".

Los puso a un lado y con esmero
sacó un trencito del interior.
Y dijo al niño: "Aún está entero.
¡En los juguetes fue sensación!.

"Prendía luces, salía humo
y parecía que usaba carbón.
¡Le hacíamos bulla! Y más de uno
gritó al pito del conductor".

Y así charlando le iba mostrando
las maravillas para volar,
en esos sueños que disfrutando
van los pequeños con ansiedad.

Miró en el fondo de aquella caja,
y su semblante se ensombreció:
Una cauchera, cual bella alhaja
hecha de cuerno de ahí salió.

Y contemplándola tristemente,
al quieto niño se la mostró.
Le dijo: "¡Nunca, tenlo presente,
la uses en aves o mala intención!.

"Aquí la guardo desde pequeño,
como la ves. Es todo un primor.
Un día mi abuelo puso su empeño,
para enseñarme a mi la lección.

"Desde ese entonces está guardada.
Y hoy he creído que es la ocasión
¡para quebrarla! no están en nada
armas como ésta de ejecución".

Bajó el pequeño la vista al suelo,
dijo el abuelo: "¿Que te pasó?".
Contestó el niño: "No es nada, abuelo,
¡es que tu tren va echando carbón!"

Y el abuelito se sonrió,
porque captó el niño la lección.

jueves, 29 de julio de 2010

MATANDO EL OCIO



Se paseaba cuidadoso un ratón que andaba hambreado,
porque al gato había observado que rondaba silencioso.
Precavido y sigiloso fue a parar a la alacena,
donde un queso ahí en la escena lo llenó de inmenso gozo.

(Fue tan grande el alborozo que olvidó lo cauteloso).

El gato salió dichoso llevando la panza llena,
porque el quesito sabroso de postre sirvió a su cena.

Moraleja a los ociosos:

Los que quieren vida buena
sin gustar de las faenas:
Pronto les termina el gozo.

El relato no es grandioso
y aún sabiendo que me expongo...
Digo cual diría Pombo:
Lo hice por matar el ocio.

domingo, 25 de julio de 2010

LA OLLITA TIZNADA


                1
Oculta entre la espesura
de un bosque que la guardaba,
había una casona oscura
y en ella una olla tiznada.
               2
Ahí no llegaba el sol,
no entraban las alboradas.
Tampoco con esplendor
de luna se divisaba.
               3
Un ratoncito extraviado
que al queso le madrugaba,
llegó buscando un bocado
y vio a la ollita tiznada.
              4
Buscó por el aposento:
el hambre lo trasnochaba.
Y estando sin casi aliento
sintió que algo lo acechaba.
              5
El ratoncito asustado
oyó que le susurraban.
Y le dijeron al lado:
"Soy yo, la ollita tiznada".
              6
Debajo de la estufa está
un queso rico, ranciado.
Lo tienen para atrapar
a ratoncitos hambreados.
              7
"Hace rato que salieron
y aún no han regresado:
son duendes que se hicieron
famosos por ser malvados".
              8
Jamás me han echado nada,
agüita nunca he probado.
Pero mantienen la llama
ardiendo para su agrado.
              9
"La estufa siempre encienden
y contrarrestan la helada.
Y así prendida la mantienen:
por eso es que estoy tiznada.
"Ve rápido... coge el queso
¡y calma la gazuzada...!"
Y el ratón, como sabueso,
lo encontró y no dejó nada.

Llenito y agradecido,
a la ollita convidó.
La llevó dentro del río
y estregó hasta que brilló.

Estaban entretenidos
y un ruido los alertó:
los duendes enfurecidos
buscaban la que escapó.

El ratoncito muy listo
a la ollita la jaló.
Escondidos fueron vistos,
porque la ollita brilló.

Los duendes fueron tras ellos.
La ollita, como el ratón,
huían mas los destellos
mostraban su dirección.

Cansada la olla de huir,
en un barrial se enlodó,
y luego siguió feliz
huyendo con el ratón.

Lograron así escaparse,
y todo se terminó,
la ollita volvió a bañarse
y con hojas se estregó.

Los duendes se regresaron.
Y va contando el ratón
que del bosque se marcharon,
pues la ollita los burló.

Camuflarse es esencial,
si un día les toca actuar.
La limpieza en general:
les brinda salubridad.

sábado, 24 de julio de 2010

EN BUENA INTENCIÓN

Un perro en ir y venir
buscaba algo de su agrado,
las patas el andarín
llevaba sucias y el rabo.

Husmeaba por todos lados
y andaba muy apurado.
Se veía preocupado,
ansioso y necesitado.

Hallándose ya cansado,
en un árbol olfateó:
el árbol quedó mojado
y al paso el perro siguió.



 
Un niño que lo observaba,
en su inocencia mayor,
creyendo que lo regaba,
en él también se orinó.

Mirémoslo de buen lado,
que sirva como lección,
el perro iba apurado
y el niño en buena intención.

Observa las cosas buenas,
aprende de los demás.
Copia de los que te enseñan,
para bien, no para mal.

jueves, 15 de julio de 2010

El fantasma Dulcerín


Entró un fantasma a un recinto
y ni sus ojos los podían ver,
cuando de pronto pegó un gran brinco
al encontrarse con Frankestein.

Del mismo susto tendió su mano
mas éste no se logró enterar,
trató de nuevo pero fue en vano,
bajó su mano y se fue a situar.

Lo vio la muerte y con fría risa
por lo observado, fue a saludar,
pero el fantasma se marchó aprisa
pues la huesuda lo hacía temblar.

Se iba formando la algarabía,
sería una fiesta de monstruosidad,
al hombre Lobo se le veía
tras de una Loba que era bestial.

Tocó la orquesta y con pista abierta
todos salieron a festejar,
estaba el Diablo en aquella fiesta
con un pasito espectacular.

La Diabla rápido alzó una ceja
cuando a don Drácula vio danzar,
estaba alerta la Vampireza
y se empezaba a incomodar.

El fantasmita que estaba cerca
los observaba rocanrolear,
miró a la bruja que aunque vieja
para el baile era sensacional.

Don Frankestein se unió a la fiesta
con un buen paso de reguetón,
el Duende entonces pidió a la orquesta
un merenguito bien sabrosón.

Lo complacieron con mucha urgencia
y le trajeron hasta un roscón,
el Duende a gritos puso de queja:
Que asistió a un baile, no a un comedor.

El Gnomo alegre bailaba salsa
y aventajado se hacía valer,
la Momia tiesa salió descalza
y se bamboleaba alzando los pies.

Pasó la Diabla y con la cola
a la Vampira hizo caer,
y ésta en el suelo de una sola
su par colmillos le mostró bien.

Se armó la bronca y la huesuda
muy complacida corrió a indagar,
se unió la Loba fiera y ceñuda
y el hombre Lobo la fue a calmar.

Paró la orquesta y quedó en silencio
todo el recinto y apareció…
Don Calabaza que un poco tenso
a los presentes los enfrentó.

Luego la Muerte con su Guadaña
a don Calabaza se le situó,
le dijo: ¡Oye, porqué regañas,
no eres la ñaña en esta función!.

Don Calabaza cambiando el gesto
dijo: Mañana es día de HALLOWEEN,
y los pequeños irán dispuestos
y hay que ganarles el triqui-tri.

El Fantasmita escuchando eso,
salió volando para cumplir,
porque sino sería un acierto
para los monstruos su claro fin.

¡MUCHO CUIDADO con caramelos,
dulces, confites de por ahí!.
¡Que sean sus padres o sus abuelos
los que acompañen para pedir!.

Ya me despido y mañana espero
verlos a todos en HALLOWEEN.
Soy el fantasma del caramelo…
Me les presento: Soy Dulcerín.

Triqui- triqui- HALLOWEEN…
Les deseo un día feliz.